Capítulo 2

Mi pasado está ligado inseparablemente al atardecer. Los buenos viejos tiempos siempre ocurrieron una tarde de sol anaranjado.
Las aventuras gráficas me llevan a la adolescencia. Juegos como Broken Sword mitifican París y la hacen la ciudad más fantástica del mundo. Jugaba todas las tardes, recuerdo como tenía que bajar la cortina para que el sol que moría no me deslumbrase en la pantalla. Gabriel Knight 3 me transporta al verano del 2004, sentado en la mesa del comedor con el portátil hasta que entrara la tarde e ir a casa de Martín. Fue mi último verano. Hollywood Monster son las tardes oscuras de invierno cuando la mano que movía el ratón se te helaba en una casa sin calentar.
Y tantas otras.

Los videojuegos marcaron mi infancia y mi adolescencia. Todo comenzó con una Game Boy allá por el 1992 y todo parece estar acabando: los buenos tiempos, los atardeceres y los videojuegos.

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