Continuamos manteniéndolas porque, la mayoría, necesitamos los huevos (1)

I.

La infidelidad carnal es rechazada por la sociedad (aunque sea más común de lo que parece) No se puede usar el cuerpo con otra persona porque derriba el pilar sobre el que se sostiene la relación.
¿Pero dónde queda la infidelidad intelectual? ¿porqué se deja de lado siendo mucho más grave?

Un hombre tiene una relación. Conoce a otra persona, y poco a poco comienza a acercarse a ella, y a tener más intimidades y más confianza en esa persona más que en su pareja y a tener un trato tan, tan cercano. Empiezan a hacer muchas cosas los dos solos, más cosas que las que hace con su pareja. Y tontean, aunque la frontera sea el beso en los labios, aunque la falsa frontera de la infidelidad sea la carne. Y la persona en cuestión no sabe lo que quiere pero juega con los dos, pensando que no hace nada malo porque no ha sobrepasado la frontera falsa.

Un lío de una noche es un error que comete cualquiera. Es un error inocente. La infidelidad intelectual continuada es un engaño, una mentira, un desprecio de la confianza puesta en ti.

Y todo terminará mal. O todo se sostendrá encima de un gran teatro.

Ama a quien quieras con el corazón,
pero ámame, a mí solo, con tu cuerpo.
[…]

 

José María Fonollosa

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