La tercera cara de la moneda (2)

II.

Poema para olvidarte.

Amar -nadie lo ignora- viene a ser como un juego:
el juego de dos almas y el juego de dos vidas.
Y hay quien gana y quien pierde. Tal vez lo sabrás luego,
si yo logro olvidarte pero tú no me olvidas.

Yo sé por qué lo digo. La vida tiene un modo
sutil de detenerse mientras sigue adelante,
y una mujer bonita puede olvidarlo todo
menos su última cita con su primer amante.

Por eso, allá… tan lejos.. en tus tardes de hastío,
puede ser que comprendas que el hombre a quien quisiste
llenó de mariposas tu corazón vacío
y de fechas alegres tu calendario triste.

Y como tu pasado no pasó todavía
tendrás que recordarme viendo en tu tocador
aquellos espejuelos oscuros con que un día
disimulaste un poco tus ojeras de amor.

Y yo sé que otro día, de rezos y conjuros,
te dirán que me he muerto -yo sé que será así-
y te pondrás los mismos espejuelos oscuros
para que nadie sepa que lloraste por mí.

José Ángel Buesa

El amante es otra víctima, pero nadie lo recuerda.

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