Hold me

No quería más. Sólo que a alguien le importara. Que alguien le abrazara. Que alguien le diera calor. Nadie quería.

Cuando nos abrazamos en la oscuridad no hacemos desaparecer la oscuridad, las cosas malas siguen ahí. Las pesadillas todavía caminan. Cuando nos abrazamos nos sentimos… seguros no, pero mejor. “No pasa nada” susurramos, “estoy aquí, te quiero” y mentimos “nunca te dejaré.”

Por un momento o dos la oscuridad no parece tan terrible cuando nos abrazamos.

Neil Gaiman, Hellblazer #27

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