Capítulo cuarto

Una vez escuché una canción, hablaba sobre un tren nocturno, un poema desgarrador sobre un hombre perdido que huía cada noche a los confines de la realidad escondiendose de su vida, sin intención de volver. Se llamaba Nightrain y la tocaban los Guns n’ Roses allá por el 87 en el Appetite for destruction, el álbum que los hizo estrellas. Por aquel entonces yo tenía sólo meses. Yo los descubrí 18 años después, el día que el rock cambió mi vida.

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