El gusano vencedor

¡Mirad! ¡es una noche de fiesta
en los solitarios últimos años!
una multitud angélica, alada,
ornada con velos e inundada en lágrimas,
se sienta en un teatro para ver
una comedia de esperanzas y temores,
mientras la orquesta susurra a su capricho la música de las esferas.
[…]
Ese drama variopinto ¡oh, estad seguros! no será olvidado.
Con su fantasma perseguido
por siempre jamás, por una multitud que lo apresa,
através de un círculo que siempre vuelve
al mismísimo lugar
y mucha locura y aún más pecado y el horror,
el alma de la trama.
[…]
¡Apagadas, apagadas están todas las luces, apagadas todas!
y sobre toda forma temblorosa
el telón, una mortaja fúnebre
baja con la precipitación de una tormenta
mientras los ángeles,
pálidos todos y lívidos,
se levantan, de sus velos se despojan
y dicen que la comedia
es la tragedia “el hombre”
y su protagonista, el gusano vencedor.

Edgar Allan Poe, El gusano vencedor

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