De dada

S.P.M. es una de las pocas personas que creo que puede llegar a comprenderme. A S.P.M. la conocí hace unos siete meses, me la presentaron en un festival de música. El azar nos hizo encontrarnos luego en la universidad, cuando yo hacía descansos demasiado largos y ella salía de clase. Cierto tiempo después me invitó a la filmoteca, vimos Réquiem por un sueño.
S.P.M. tiene 18 años pero es una de las personas más interesantes que conozco. S.P.M. es una chica caprichosa, quiere un pez de colores. Cuando a S.P.M. le abres el corazón calla, es fría como el invierno, S.P.M. te abre el corazón sólo cuando ella quiere, y debes estar atento, para recoger las piezas que te hagan sonreír.

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