En el nombre de Ella

Ya está, ya se ha perpetrado la Ley del libro, por encargo de la UE. Cada vez que saquemos prestado un libro de una biblioteca pagaremos 20 céntimos a CEDRO, la sociedad de gestión de los “derechos” oportunos. Todo esto es posible, y concebible, sólo porque se hace bajo el marco de la difusión de la cultura. En la Europa de la democracia, del bienestar, en la tierra de los hijos de Grecia, el mercantilismo de la cultura sigue dando pasos. ¿Si los libros son considerados productos de consumo porqué además tienen ayudas fiscales? ¿cuantas veces tengo que pagar por el mismo producto?
Al menos la Ministra nos ha tranquilizado, el usuario no pagará el canon, lo hará el Gobierno. Hay veces se te queda una cara de gilipollas.

Nos encaminamos hacía un mundo globalizado en donde sólo seremos consumidores del pienso que decidan darnos, perderemos nuestra libertad porque dejaremos de preguntarnos si somos libres. Esta socialdemocracia o liberalismo progresista tiene la gran virtud de saber hacerlo con hilo tan fino que no lo vemos.

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