El Che vive

Los humanos somos animales visuales, una imagen vale más que mil palabras. Esto siempre ha sido utilizado para manejar a las masas. Una imagen simplifica todo y a la vez lo hace fácilmente distorsionable. Una mentira bien presentada es una verdad. Eso lo saben políticos, empresarios y publicistas de todo el mundo.

El consumismo siempre se ha valido de la propaganda como medio de difusión, de incitación estúpida y boba al gasto. Campañas agresivas, cuanto más simple y visual sea el mensaje mejor, cuanto más se repita más hondo llegará a la población.

El mito del Che ha derivado en algo parecido. Su lucha revolucionaria contra el capitalismo ha quedado convertida en la imagen de su foto plasmada en miles de artículos que venden las empresas del sistema contra el que combatió. La industria repite la misma imagen una y otra vez en camisetas, banderas, gorras. Una forma irónica de ganar dinero. El Che ya sólo vive, vacío, en los productos que el mundo que dejó vende.

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