Libertad

Si los vertebrados terrestres tan solo somos una azarosa casualidad, si la autoconciencia es un carácter casi irrepetible, si la evolución es pura contingencia ¿qué nos queda? ¿dónde buscamos la poesía?

Stephen Jay Gould concluye La vida maravillosa de manera brillante: Somos la progenia de la historia, y debemos establecer nuestros caminos en el más diverso e interesante de los universos concebibles: un universo indiferente a nuestro sufrimiento y que, por lo tanto, nos ofrece la máxima libertad para prosperar, o para fracasar, de la manera que nosotros elijamos.

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