En la ciudad de La Roja

Quizá sólo en aquella ciudad adoquinada, de plazuelas llenas de hojas de oro, aquel hechizo pudo haber tenido efecto. La gitana me dijo muchas cosas pero solamente recuerdo que habló de mis pupilas, dijo que veía sinceridad en ellas, claro que en todas verá eso, pero aquella voz profunda me dejó totalmente desconcertado. En la última ciudad musulmana, bajo la catedral, dominados por unos picos blancos que tocan el cielo.

Buena suerte, me dijo.

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