Capítulo 7

Resulta sorprendente como aún después de ocho años puedo recitar el nombre y apellido de mis compañeros del colegio.

Lourdes Agulló, Paco Céspedes, Carolina Marín, Luis Martínez-Mena, Néstor Mateos, Eduardo Medina, Elvira Medina, Vicente Muñoz-Reja, Julia Muñoz…

Todos tenemos doce años, estamos en el Colegio Público San Pablo. En la clase de música, que tenía las mesas en forma de U y en la que nos sentábamos en orden de lista. Son las tres de la tarde y fuera hace un sol que quema, el patio está quieto y vacío, pero aún huele a balones sin parches y cuerdas elásticas.

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